Monday, March 06, 2006

Introduccion...

“... los profesores de historia argentina de los establecimientos estatales, advierten desde hace años un fenómeno perturbador: la indiferencia cada vez mayor de los alumnos frente a las nociones que se imparten… La historia argentina no interesa… el fenómeno no solo persiste , sino que se agrava...”
Ernesto Palacio 1939.-

Cicerón definió a la Historia como “ maestra de la vida “ y “luz de la verdad”. Es la función de los historiadores, científicos de la historia , la búsqueda de la verdad, aunque esa verdad no exista en términos absolutos.
A modo de una muy pequeña introducción diremos que los métodos del historiador, sus objetivos académicos y su interpretación de hechos , documentos y testimonios en general, son sus herramientas. Su obligación es para con la verdad, pero esa verdad es a veces un imposible , entonces su principal virtud deberá ser la honestidad intelectual.
La reconstrucción de los hechos históricos posee dos pilares: la búsqueda, acumulación y ordenamiento de los datos que prueban la existencia objetiva de un hecho y la interpretación que sobre ese cumulo de información se realice.
Estos dos aspectos por si solos, están muy lejos de proporcionar alguna forma de objetividad al historiador.

Desde luego que todas interpretación es subjetiva, pero no hay que olvidar que la mayoría de los documentos históricos y los testimonios escritos que sostienen gran parte de nuestra historia son también, expresiones subjetivas de los poderes políticos de turno o de las clases dominantes en cada período de nuestra historia, que quizás difieran notablemente de la percepción que las masas populares protagonistas de los hechos , tienen de los mismos.

Velez Sarfield señaló: “los documentos reflejan en su mayor parte los intereses de las clases altas… como los líderes y las masas populares dejan pocos datos escritos, la historia aveces recurre a la leyenda y a la tradición oral…El defecto de la “Historia de Belgrano” es estar sacada de documentos oficiales” y J.B. Alberdi agrega: ”la “Historia de Belgrano” es fábula revestida de certificados”.

En cuanto a la tradición oral que en muchos lugares actúa como recerbóreo de las verdaderas historias populares, refractarias de versiones oficiales impuestas, en Argentina fue cortada en su lógico fluir de padres a hijos y de abuelos a nietos con el gran efecto de la inmigración, que produjo la difusión mediante el relato oral de relatos originados en países lejanos, generalmente europeos que no confrontaban con las historias que los maestros difundían en las escuelas de la Argentina de fines del siglo pasado.

“Ningún aparato ideológico del estado dispone durante tantos años de una audiencia obligatoria y como si fuera poco gratuita, 5 días a la semana varias horas diarias de formación social capitalista ”… Decía Althusser en “Aparatos ideológicos del estado”.

En Argentina desde nuestros orígenes existieron y se enfrentaron muchos grupos poderosos que pugnaron por poseer el poder político y económico del país. Las diferencias fueron dirimidas muchas veces en los terribles campos de batalla de nuestras cruentas guerras civiles o mediante golpes de estado u otras formas violentas de acción política, pero no olvidemos que un ámbito de enfrentamiento muy importante fue y es el ideológico ; es allí donde los sistemas educativos , la enseñanza de la historia, la formación docente, y la escuela, se pueden transformar en un instrumento ideológico de los grupos en pugna.
Los estudiantes y todos los ciudadanos deben tener muy en claro que detrás de cada versión histórica se encuentran grupos sociales con interese enfrentados y proyectos antagónicos, que tratan de imponerse en la opinión pública.
Una verdadera democracia debe asegurar la posibilidad de debate entre las distintas corrientes de nuestra historia en escuelas y universidades.

No existe una historia neutra, objetiva; no se debe condenar al historiador por parcial o tendencioso, pero se le debe reclamar que se reconozca como tal. Que ninguna corriente historiográfica se atribuya ser la única verdadera y por lo tanto la única que los docentes y las bibliografías escolares deben considerar legítima.
El objetivo es; que de la polémica, cada uno pueda pensar cual de las versiones sobre un hecho histórico le parece más verosímil y cual apunta a rescatar, en los sucesos de nuestro pasado, aquellos valores que merezcan ser desarrollados hacia el futuro con libertad, base de toda tarea educativa.

Es nuestra intención en este breve trabajo exponer las características principales y los momentos históricos en el que aparecieron algunas de las primeras corrientes historiográficas argentinas : La Historia Liberal u “oficial”, el Revisionismo Histórico con algunas de sus diferentes enfoques y la Historia Social ; tomar algunos temas de nuestra historia, exponer las diferencias ideológicas y de interpretación de estas distintas corrientes según textos de algunos historiadores que pertenecen a cada una de ellas, no con la pretensión de realizar un ensayo sobre el tema, sino para repasar someramente los orígenes de nuestro historiografía y aportar elementos al debate permanente que los docentes debemos hacer sobre nuestra función en la sociedad y para quienes trabajamos: nuestros alumnos.


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Aldo R. Martinez
Docente e historiador contemporaneo
Argentina, Febrero 2006
[aldomartinez02@yahoo.com.ar]

La Historia Oficial...

Todos sabemos que después del 25 de Mayo de 1810 y mientras se desarrollaron las luchas por nuestra independencia afloraron en la patria las luchas internas que nos desangraron por muchos años y que postergaron los sueños e ideales de aquellos hombres y mujeres que comenzaron un camino que aún recorremos.
La independencia y la organización nacional eran los temas que aparecían en el primer plano de las discusiones, pero en realidad detrás de ellos pugnaban por imponerse distintos proyectos, distintos ideales y opuestos sistemas de intereses que a lo largo de nuestra historia tomaron nombres y emblemas enfrentados en cada circunstancia y que también se entramaban en una enorme diversidad de alianzas
muchas veces precarias y casi siempre dinámicas, según los tiempos nacionales y mundiales que las determinaban; así Morenistas y Saavedristas, Unitarios y Federales, Rosistas o Antirrosistas son solo algunos ejemplos de lo dicho anteriormente.

Son muchos los momentos y los hechos que marcaron quiebres en el devenir histórico de la Argentina .
Consideraremos nosotros las batallas de Caseros y Pavón como los hitos que marcaron el predominio de un proyecto de país, sobre otros: la derrota del rosismo en la primera y la alianza de los sectores productivos agropecuarios de la provincia de buenos aires con la ciudad puerto y el litoral liderado por Urquiza luego de la segunda; con la evidente exclusión del noroeste industrial que queda librado a su suerte y aislamiento, lo que provoca las rebeliones populares lideradas por Angel Vicente Peñaloza , Felipe Varela y otros caudillos, páginas de nuestra historia que son olvidadas por los que elaboran los contenidos educativos actuales.
A partir de 1862 con la llegada de Mitre a la presidencia de la Nación comienza a formarse el Estado Nacional que la constitución de 1853 proponía. Se constituyen los elementos del estado.

El país comienza a crecer, a integrarse al mundo aliándose con Inglaterra, se consolidan políticas inmigratorias se modifica la estructura social de la argentina, aquello de “gobernar el poblar “ de Alverdi se hace realidad
El modelo económico agroexportador necesita trabajadores europeos y cambian también modos de vida y costumbres.
Es mucha la bibliografía con la que podemos contar para ampliar el conocimiento sobre este período de nuestra historia que abarca las presidencias de Mitre , Sarmiento , Avellaneda entre 1862 y 1880 primer gran paso hacia ese país que consolida en el poder a las clases dominantes, gracias a leyes electorales elitistas y a políticas oligárquicas que provocan a partir de 1890 reacciones populares que reclaman derechos políticos y justicia social en esa “Argentina rica con tantos pobres”

El País se organizaba, es estado se construía y fue el propio Bartolomé Mitre quién asumió la monumental tarea de construir la historia de ese nuevo país. Nace la Historia Oficial: la historia escrita desde los intereses de las clases dominantes y que además, cuentan con todo el poder para imponerla: los medios gráficos, las escuelas , la universidad y la iconografía de las ciudades nacientes (estatuas, denominación de calles y plazas etc.).
Será la historia que forme culturalmente a la nueva población argentina producto de la inmigración, intentara unificar la visión sobre el pasado nacional y se impondrá en las escuelas mediante los contenidos obligatorios, actos y símbolos oficiales (izamiento y arrío diario de la bandera, uso de escarapelas, himnos y canciones, actos patrios imágenes y retratos en los edificios, etc.).

Es liberal porque liberales son los que dominan la escena política y económica del país en esos momentos, es europeísta porque nace de aquellos hombres que dieron la espalda al interior y a Latinoamérica y quisieron verse reflejados en el viejo mundo.
Está basada en la construcción de grandes héroes (Rivadavia, Sarmiento, el propio Mitre) y en considerar malo todo lo que es contrario al los objetivos del proyecto político-económico vigente.
Paradójicamente llama Bárbaro al nativo y al gaucho, pero civilizado a lo extranjero.
Monopoliza las instituciones de acreditación académica presentándose a si misma como la única y verdadera historia y la impone en forma dualista, presentando a sus creadores como indiscutibles próceres inmaculados y a sus enemigos del pasado como malvados infernales, muchas veces sin siquiera nombrarlos ( “la primera tiranía”)
Pretende que su concepción de la historia, del presente y del futuro del país se someta a su arbitrio y tiende muy a menudo, a la descalificación inmediata de toda oposición.

Si bien “galería de celebridades argentinas”, una recopilación de semblanzas que diversos autores hacen exaltando a personajes como Rivadavia, Manuel García, Lavalle, Moreno etc. Y donde Mitre escribe sobre Belgrano, consideramos como las dos obras mas importantes de Mitre: “Historia de Belgrano y la Independencia Argentina” y “la Historia de San Martín y la emancipación sudamericana”.
Otro gran historiador de esta corriente es Vicente Fidel López que si bien polemizó muchas veces con Mitre por la rigurosidad en la validez de las fuentes que López esgrimía, la interpretación de la historia es la misma.
Entre sus obras podemos citar: “Historia de la República Argentina” 10 tomos(1893). “La Revolución Argentina” (1861) y” Manual de Historia Argentina “(1890).

Si bien con matices diferentes aunque con la misma visión de la historia en las cuestiones esenciales, debemos mencionar como autores de esta corriente también a José Manuel Estrada con sus 5 tomos de “Lecciones sobre la Historia de la República Argentina” (1868) y “La Política Liberal bajo la tiranía de Rosas”(1874) y a Mario Pelliza :”Historia Argentina” 5 tomos (1888) “La dictadura de Rosas”(1888) y “Historia Argentina al alcance de lo niños” (1892) etc.

Paul Groussac ejerce el control de la historia académica luego de la muerte de Mitre, dirige la biblioteca nacional y produce muchas obras de historia argentina muy difundidas: “Liniers” (1907) “El Congreso de Tucumán” (1916) “Estudios de Historia Argentina”(1918).
José María Ramos Mejía, médico psiquiatra , liberal publica trabajos interesantes buscando el perfil psicológico de los hombres de nuestra historia y se anima a explicar supuestas Psicopatologías de los caudillos. Entre sus obras figuran “Neurosis de los hombres célebres”(1878), “la locura de la historia” (1895), y “Rosas y su tiempo”(1907) etc.
Luis Dominguez este autor, viejo unitario antirrosista , ministro de Sarmiento, cuya “ Historia Argentina”(1861) fue de lectura obligatoria en las escuelas sarmientinas fue un gran formador de maestros y docentes en el espíritu liberal de esta corriente histórica, pero el gran divulgador de la historia oficial cuya influencia llega aún a bibliografías de uso escolar en la actualidad es Alfredo Bartolomé Grosso (1867-1960) Aunque Contador y Profesor de matemática realiza muchas obras sobre historia basándose en los libros de Mitre, López y Domínguez .
En 1893 publica “Nociones de Historia Argentina” conocido en lenguaje popular como el “Grosso Chico” pues tenía 200 páginas y en 1898 “Curso de Historia Nacional” que por sus 400 páginas fue conocido como el “Grosso grande” y en 1940 “Historia Argentina y Americana”.

Los libros de este autor constituyeron el principal instrumento de difusión y divulgación escolar,
entre maestros y alumnos con los que la historia oficial contó para penetrar en todas las capas sociales de la argentina . Se dice que fueron publicado mas de 2.000.000 de ejemplares de sus obras y sus continuadores en la difusión escolar a lo largo del siglo XX fueron profesores como Levene, Ibañez, Astolfi etc.
Debemos decir que muchos autores liberales fueron críticos ,aún desde dentro de esta corriente histórica, contra la falta de rigor histórico, que tenían muchas “verdades” proclamadas por la historia oficial y que a la luz de nuevas investigaciones quedaban expuestas a dudas y controversias.

Adolfo Saldías, liberal quien no obstante su formación antirrosista, estudia los archivos de Rosas en Londres ,rescata documentos que se creían destruidos, analiza con gran honestidad intelectual la documentación existente y publica en varios tomos “Historia de la Confederación Argentina”(1892) donde contradice al padre de la historia oficial con quien habían mantenido una secreta polémica epistolar, y recibe enormes críticas de los sectores liberales mas encumbrados en los ámbitos académicos y periodísticos de Bs. As.
David Peña quien produce rechazo al reivindicar a Facundo Quiroga en sus conferencias en la Facultad de Derecho ,y critica a Sarmiento en “Contribución al estudio de los caudillos argentinos”1911.

Ernesto Quesada publica en 1818 “La época de Rosas” 5 tomos de una gran minuciosidad y rigor histórico donde confronta con la historia oficial sobre el gobierno rosista y al ser desplazado por los centros de la cultura mas influyentes de Bs.As. debe emigrar en 1815.
Ricardo Rojas Con su obra “La restauración nacionalista “ donde critica la educación y la formación docente argentina por carecer de un indispensable espíritu nacional : “ Están saliendo de nuestras escuelas, argentinos sin conciencia ,sin ideales…a causa del vacío enciclopedismo y de una simiesca manía de imitación”. Esta osadía de Rojas le valió el silencio y la ignorancia de la crítica que no estaba dispuesta a aceptar que Rivadavia pudo haber sido un traidor y que Mitre un asesino como afirmaban otros acallados como José Hernandez, Guido Spano, Olegario Andrade y algunos textos de J. B. Alberdi
Años más tarde , Rojas vuelve a ser reivindicado por la historia oficial cuando publica en 1933 “El santo de la Espada” Donde se muestra a un San Martín Héroe a semejanza del que Mitre había cristalizado en sus obras.

Con la creciente influencia del Radicalismo en el poder a partir de la presidencia de Hipólito Irigoyen después de tantas luchas reivindicativas de los derechos políticos y sociales de las clases marginadas por la oligarquía gobernante, se abren nuevas posibilidades para los intelectuales que intentan ampliar, corregir o simplemente oponerse a algunos aspectos de la historia dominante; aparece así la llamada Nueva Escuela Histórica , algunos de cuyos integrantes participarán después en el Revisionismo Histórico.
Emilio Ravignani, es liberal y radical lo que no impide que valore a Artigas y otros caudillos y hasta estudiar en profundidad y con gran dedicación a Juan Manuel de Rosas. Entre sus obras figuran:”Historia Constitucional Argentina” 1930 y “Asambleas constituyentes argentinas”(1940). Sin apartarse del todo de la historia oficial, Ravignani entra en conflicto con su propio partido, paradójicamente no rosista
(Alem, el fundador de la U.C.R. era hijo de un mazorquero y rosista declarado) y realiza una importante obra de ordenamiento de documentos en el Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Filosofía y Letras, que preside muchos años.
Mencionaremos también a Rómulo Carbia (1886-1944) Diego Molinari (1889-1964),y Dardo Corvalán Mendilaharsu1888 -¿? quienes integrarán el llamado revisionismo rosista y a Ricardo Levene (1885-1859)quien por el contrario se transforma en uno de los grandes defensores de la historia oficial a pesar de las contradicciones que existen en su obra.
La historia oficial con todos sus matices y diferencias dejó de predominar en los ámbitos académicos importantes en las primeras décadas del siglo XX pero su vigencia y fuerza ideológica continúa con firmeza en muchos sistemas educativos y centros de formación docente de nuestro país , los contenidos curriculares actuales y las nuevas bibliografías escolares repiten enfoques y opiniones de esta corriente considerando sus verdades como neutras y poco sujetas a debate.

El Revisionismo Historico...

A fines de la década del 20, pasada la primera guerra mundial y el tratado de Versalles, con la consolidación de los totalitarismos en el mundo; parecía estar agotado el modelo liberal y las concepciones nacionalistas y proteccionistas eran el camino a considerar.
En el mismo sentido, la economía capitalista también parecía derrumbarse, la crisis mundial de 1929 ponía en tela de juicio todas las verdades de las “leyes del mercado” y las democracias liberales.
En Argentina, se ponían de manifiesto las debilidades del sistema imperante y del modelo económico agro -exportador, dependiente de los compradores europeos que a su vez eran nuestros proveedores de los productos tecnológicos y manufacturados que necesitábamos.
A pesar de los intentos del Irigoyenismo de plantear políticas económicas autónomas, nacionalizando nuestro petróleo, nuestros transportes y nuestras fuentes de energía en general, las corrientes corporativas y el fascismo dominante en gran parte de las clases altas argentinas aliadas a sectores militares y con la mirada cómplice de la vieja oligarquía asociada a capitalistas ingleses que añoraban los tiempos de poder absoluto antes de que la ley Saenz Peña haga que el pueblo lleve al caudillo radical al gobierno en 1916 y con Él nuevas multitudes sobretodo de los sectores medios y populares se acerquen a las instancias de decisiones políticas que les habían sido negadas desde que el país se constituyó, para pocos, desde tiempos de Mitre , derrocaron el 6 de Setiembre de 1930 a aquel gobierno democrático.

La reforma universitaria de 1918, los avances en materia de legislación laboral, la dignidad nacional que el gobierno sostuvo en todos los foros internacionales, el rol de neutralidad activa que durante la Gran Guerra signó la política exterior de Irigoyen , los avances en materia de producción industrial etc. No pudieron contra la difamación de los medios oligárquicos ni contra la violencia directa de los golpistas que pusieron fin a uno de los intentos de instauración democrática más exitosos del mundo e inauguraron la decadencia económica, política y moral de la Argentina.
Aquel 6 de Septiembre de 1930 se enterró un proyecto democratizador y se instaló una dictadura fascista que pronto fue reemplazada por la vieja oligarquía que logró sellar en 1932 el desgraciado pacto Roca- Rúnciman, emblema de la llamada década infame.
Uno de los hombres asesores de la dictadura de Uriburu fue el iniciador de la corriente llamada Revisionismo Histórico: Carlos Ibarguren.
Ferviente opositor a las democracias populares en las que ve un riesgo de desorden social intolerable y patrocinador ideológico de los corporativismos fascistas ,publica en el mismo año del golpe de estado “Juan Manuel de Rosas , su vida su drama y su tiempo” obra iniciática de ésta corriente.

Otros trabajos del autor son: “La inquietud de esta hora” (1934) “San Martín íntimo” (1950) “La historia que he vivido” (1955) etc.
Mencionaremos también a Ignacio Anzoategui, poeta y escritor conservador, funcionario del gobierno golpista conocido por su irreverente humor contra los “iconos” de la Historia oficial (Por ejemplo, Dijo de Sarmiento: “introdujo tres plagas : las maestras , los italianos y los gorriones”) .
En 1934 se publica un importante aporte al revisionismo : “La Argentina y el imperialismo británico”(1934) de Julio Y Rodolfo Irazusta.
Fue Julio Irazusta quien en plena década infame , ya consumado el mencionado pacto Roca-Rúnciman , denuncia la perversa relación de dependencia del imperio británico en el que los gobiernos posteriores a
1931 nos sometieron. En 1935 publica ”Ensayo sobre Rosas” y más adelante :”Vida política de Juan Manuel de Rosas” (1938) , “ Urquiza y el pronunciamiento” (1953). ”Ensayos históricos” (1954), “Las dificultades de la historia científica” (1954) “Memorias” (1957), “Breve historia de la Argentina” (1981), etc.
Manuel Galvez: Novelista e historiador publica en 1939 “Vida de Yrigoyen”, “Vida re Juan Manuel de Rosas” (1941), e incursiona en la novela histórica con “Así cayó Don Juan Manuel de Rosas”(1954), “Uno y la multitud” (1955)
Ramón Doll: es uno de los primeros en criticar duramente la obra de Mitre y al propio autor en sus métodos: “Su presidencia fue una verdadera dictadura militar, ensangrentada por sus fieles lugartenientes uruguayos…”, “Ese señorón propietario de la historia oficial, ese padre de las oligarquías que se adueñaron del país luego de Pavón…”, “La más odiosa expresión de la elite por petulancia y frialdad del alma…” Quizás esto explique la poca difusión posterior de sus escritos. (Scalabrini Ortiz decía que mitre era el único prócer que se había dejado un diario de guardaespaldas).
Ernesto Palacio: Partícipe como los autores anteriores de los gobiernos de la década del 30 de los cuales toma distancia luego, publica en 1938 una de las obras más representativas de esta corriente: “La historia falsificada” en la que expresa:” Domina en nuestro país la falsa idea de la historia dogmática y absoluta cuyas conclusiones deben acatarse so pena de incurrir en delito de leso patriotismo”…” La historia convencional huele a cosa muerta para las nuevas generaciones, ante el empeño de enseñar una historia basada en dogmas que ya nadie acepta, las nuevas generaciones han resuelto no estudiar historia, simplemente, nadie sabe historia , ni la verdadera ni la oficial…”
Militante y dirigente cercano al Peronismo, publica en 1953 en 2 tomos su “Historia Argentina” una de las mejores obras revisionistas que se han escrito.
Vicente Sierra: con sus 12 tomos de “Historia Argentina” es otra importante figura del revisionismo.
Dentro de la corriente revisionista es importante mencionar a los autores que provienes del llamado grupo FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina). Fundada n 1935 como una línea interna de la U.C.R. sostiene los principios del Irigoyenismo e intenta profundizarlos desviándose de la tendencia liberal conservadora que el partido Radical estaba siguiendo.
Fueron sus fundadores entre otros: Arturo Jauretche y Homero Manzi y uno de sus intelectuales más brillantes fue Raúl Scalabrini Ortíz, con sus impresindibles obras “ Política británica en el Río de La Plata”(1940), “Historia de los ferrocarriles” (1940),”Cuatro verdades sobre nuestra crisis” y “ Bases para la reconstrucción nacional”(1965) , estas dos últimas, publicada luego de fallecido el autor en 1959.
Por su parte Jauretche enriqueció el estudio de la historia y sobre todo su difusión con sus famosos “ el medio pelo en la sociedad argentina”, “Manual de Zonceras argentinas”, “Los profetas del odio”, ”Política nacional y revisionismo histórico” donde expresa:

“no se trata de un problema de historia sino de política, lo que se nos viene presentando como historia es una política de la historia...”

Muchas de sus obras fueron publicadas después de la disolución de FORJA en 1945 así como la de muchos autores relacionados con este grupo: Gabriel del Mazo “ Historia del Radicalismo”(1955), René Orsi con “San Martín y Artigas”(1991) “Dorrego y la unidad rioplatense” (1991) entre otras .
Con la llegada de Perón al gobierno ,luego de los hechos del 17 de octubre de 1945 y de las elecciones de Febrero de 1946, nuestro país entra en una etapa de grandes cambios económico-sociales y en una gran profundización de rivalidades entre sectores con intereses e ideales diferentes y contrapuestos, época de “peronismo y antiperonismo” en que los enfrentamientos se producían en todos los ámbitos y fundamentalmente en los académicos.
En estos años comienza a adquirir relevancia la obra del revisionista José María Rosa. Había publicado en 1942 “Defensa y pérdida de nuestra independencia económica” en 1944 “El otro Alberdi” y otras obra denunciando la dependencia a la que los ingleses nos sometían.
Fue después del derrocamiento de Perón en Septiembre de 1955 que aparecen las obras de “Don Pepe” Rosa con toda su fuerza crítica. “La caída de Rosas”(1958), “El revisionismo responde”(1964),La guerra del Paraguay y las montoneras argentinas”(1967) “ Del municipio indiano a la provincias argentina”(1968) y los 10 tomos de su inconclusa y monumental “Historia argentina”
Además de José María Rosa debemos citar como otro exponente revisionista a Fermín Chavez .
Podemos mencionar como obras de gran importancia “Civilización y barbarie”(1956), “Vida y muerte de López Jordán”(1957), “José Hernandez” (1959),”El Chacho” (1963), “El revisionismo y las montoneras” (1966), “Historia del país de los argentinos”(1967)Biografías sobre Perón, “La vuelta de Don Juan Manuel” (1992).

El Revisionismo se consolida desde 1968 en los que penetra los ámbitos académicos y universitarios y a las capas medias de la sociedad. Su influencia aunque en menor medida llega hasta nuestros días.
Si bien el revisionismo histórico se originó dentro de los sectores conservadores de la sociedad argentina, el enfoque revisionista admite múltiples matices y un abanico ideológico amplio.
Es importante destacar la corriente socialista federal o latinoamericana dentro del revisionismo así como la obra de Norberto Galasso; Ensayista, investigador de temas nacionales y americanos , de una minuciosidad en la mención de las fuentes y rigor histórico admirables y con publicaciones polémicas y atractivas como ”La larga lucha de los argentinos”, “El pueblo quiere saber de que se trató”, Rivadavia y la burguesía comercial porteña” , “Mariano Moreno, el sabiecito del sur”, “De la historia oficial al revisionismo rosista” y su “Seamos libres y lo demás no importa nada” vida de San Martín , publicada en el año 2000 excelente trabajo biográfico imprescindible en la labor docente, además de innumerables publicaciones sobre los caudillos y personajes ocultados por la historia oficial. Creemos que la gran virtud del revisionismo es haber desacralizado la historia oficial, haciéndole perder el rol hegemónico que sus fundadores quisieron darle y ayudar a liberar la investigación histórica de los condicionantes ideológicos, políticos y económicos que aquellas clases dominantes que consolidaron un estado al servicio de sus propios intereses impusieron a varias generaciones de argentinos que se educaron y bajo su influjo.

La Historia Social...

Esta nueva corriente historiográfica, surge después del golpe de estado contra el gobierno de Perón a partir de 1955 uno de sus principales creadores es José luis Romero Interventor de la Universidad de Bs. As. En los primeros años del golpe, pero su principal referente será Tulio Halperín Donghi, por aquellos tiempos Rector de la Universidad del Litoral y Decano de la Facultad de Filosofía y Letras.
Nace la cátedra de Historia Social General y los institutos de Sociología a cargo de Gino Germani y una publicación “ Argentina una sociedad de masas” como una de sus primeras manifestaciones .

Esta corriente que tiene una fuerte influencia de nuevas escuelas que aparecían en Europa sobretodo en Francia (Annales d´historie económique et sociale).
Esta corriente, aporta la ayuda de otras disciplinas para alcanzar una mayor comprensión de los procesos históricos, se incorporan la geografía , la sociología , la estadística las artes etc. en la construcción historiográfica .
Produjo una gran adecuación de métodos didácticos y de investigación , un replanteo de la historia oficial y críticas al revisionismo.
“Ilustrar y enriquecer, pero también reivindicar la tradición política e ideológica legada por el siglo XIX” dijo Halperín Donghi poniendo de manifiesto su coincidencia ideológica con muchos aspectos de la historia oficial.

La historia social es la que hoy predomina en las universidades y en general en todo el sistema educativo en las bibliografías de uso corriente y en los establecimientos escolares y de formación docente.
A los ya mencionados exponentes de la Historia Social debemos agregar a Luis Alberto Romero, hijo del ya mencionado.
José Luis Romero(1909-1977): Prestigioso historiador , socialista, que produjo un gran aporte al enriquecimiento metodológico en el estudio de la historia y produjo en sus trabajos varios replanteos que sin determinar un vuelco revisionista (reivindica a Irigoyen por ejemplo) le han reconocido una honestidad intelectual admirable. Son obras importantes de este autor entre otras: “Las ideas políticas en Argentina”(1946) “El desarrollo de las ideas políticas argentinas en el siglo XX” (1965) , “El pensamiento político de la derecha latinoamericana”(1970), “Breve historia de la Argentina” (1978) etc. Para Romero la historia era una “iniciadora de la acción” , sostenía que “no existe un quiebre entre el pasado , el presente y el futuro”, el era un académico pero también un militante.

Tulio Halperín Donghi: Doctor en filosofía y letras , abogado e historiador participa en 1955 de la llamada revolución libertadora ( golpe del 55) y principal referente de esta corriente es también el menos cuestionador de la historia oficial y gran defensor de Mitre y su obra . Entre sus obras figuran: “Revolución y Guerra: formación de una elite dirigente en la Argentina criolla”, “Historia contemporánea de América Latina”, ”De la revolución de independencia a la Confederación rosista”, “La democracia de masas y la larga agonía del peronismo”, “El espejo de la historia” etc.

Luis Alberto Romero: Publica “Breve historia contemporánea de la Argentina (1994) y “La feliz experiencia” donde no se aleja demasiado de la posición sostenida por la historia oficial y realiza duras críticas contra el revisionismo.
El eclecticismo y la dispersión temática como tendencia de la historiografía contemporánea y los esfuerzos de quitar contenido político e ideológico influyen en muchos actuales seguidores de esta corriente tratando de acentuar lo profesional , lo académico y lo científico de la historia y no su capacidad de acción política.

Otro importante historiador y divulgador perteneciente a esta corriente es Felix Luna, de militancia radical en su juventud, es autor de innumerables obras y publicaciones de gran aceptación popular, es el historiador más leído de la Argentina.
Desde la revista “Todo el historia” Luna desde 1967 hizo que los temas históricos salieran de los exclusivos ámbitos académicos y se transformaran en verdaderos temas cotidianos de muchas generaciones. Sus obras como “Breve historia de los argentinos” son de uso permanente en las escuelas medias del país y en institutos terciarios. Según Romero (H) posee una tendencia a “privilegiar las armonías por sobre los conflictos” y si bien se lo ha considerado un divulgador creemos justo reconocerle su gran capacidad de estimular el respeto y la admiración por la historia de muchos argentinos.

“Una escuela histórica no puede organizar todo un mecanismo de la prensa, del libro, de la cátedra, de la escuela, de todos los medios de formación del pensamiento… Tampoco puede reprimir y silenciar las contradicciones que se originan en su seno y menos las versiones opuestas que surgen de los que demandan la revisión. Sería pueril creerlo y sobre todo, antihistórico.
No es, pues, un problema de historiografía sino de política: lo que se nos ha presentado como historia es una política de la historia, en que esta es solo un instrumento de planes más vastos destinados, precisamente a impedir que la historia, la historia verdadera, contribuya a la formación de una conciencia histórica nacional, que es la base necesaria de toda política de la nación.”
ARTURO JAURETCHE

Es nuestra intención, dar ejemplos de los distintos enfoques ideológicos ,que las corrientes historiográficas tienen sobre hechos importantes de nuestra historia y citar algunos textos que por si solos muestren los diferentes puntos de vista con los que podemos abordarlos.
Uno de los temas que requieren ser analizados desde las distintas corrientes en el proceso que comienza el 25 de Mayo de 1810. En efecto las bibliografías de uso masivo y los contenidos dentro del sistema educativo y también las publicaciones de apoyo familiar (Billiken por ejemplo) han repetido desde hace muchos años, la versión creada por la historia oficial este hecho no es a nuestro juicio criticable aunque si lo es el considerar dicha versión como la verdadera , la objetiva y neutra no sometiendo a debate de docentes y alumnos sus postulados , muchas veces muy poco creíbles para las percepciones generalmente críticas e inconformistas de nuestros alumnos.

Cuando estábamos en la primaria nos enterábamos que el 25 de mayo se acercaba, no por el almanaque sino por la insistencia de nuestras maestra de que dibujáramos cabildos, así año a año perfeccionábamos nuestra técnica, sabíamos de memoria la cantidad de ventanas que tenía a cada lado de la torre central, nuestras mentes retenían la proporción de largo y alto y alguna que otra vez recibíamos un reto por falta de prolijidad, dedicación o esmero lo cual era observado como un acto irreverente contra nuestro historia
Pero una vez una maestra nos llevó a conocer la Plaza de Mayo y allí, de frente, se nos apareció algo muy distinto a aquel cabildo que tanto trabajo nos daba, a los alumnos poco aptos para las artes plásticas.
En efecto ese extraño cabildo no tenía 6 ventanas de cada lado, sus proporciones eran desequilibradas, diferente era su torre y su colores nada tenían que ver con lo que nosotros habíamos “aprendido” en la escuela.
Nuestras preguntas surgieron inmediatamente, ¿que pasó? ,¿quién nos mintió? etc. Los docentes que nos acompañaban nos explicaron cuestiones relacionadas con el progreso y los avances urbanísticos de Bs. As. Y nos hablaron de gobiernos, que para ensanchar avenidas , demolieron la mitad de nuestro cabildo.
(y pensar que nos retaban por algún manchón en nuestros dibujos) en esos momentos uno empezaba a aprender historia.

Para la historia oficial los sucesos del 25 de Mayo de 1810 significaron el primer paso de la ruptura definitiva con España, (esto explica el forzado y pueril argumento de “la máscara de Fernando VII”) el avance del libre comercio que nos aliaba con Inglaterra, el nacimiento de un estado a partir de la voluntad de un grupo de hombres que desde Bs. As. Irradiarían sus principios liberales hacia los hombres de otros países de Sudamérica a los que no consideraríamos compatriotas sino vecinos a los que ayudaríamos a independizarse.
Para esta corriente el objetivo de esta revolución era el desarrollo mirando a Europa y no hacia los territorios del Virreinato.
Nos dice que la colonización anglosajona del norte de América fue superior en lo económico, social y cultural a la colonización española en el sur.

La historia oficial nos muestra una revolución de Mayo sin pueblo, sin violencia y sostenida y ejecutada por un pequeño grupo de hombres ilustrados, de cierta fortuna, pertenecientes a familias patricias o burguesa de aquella Buenos Aires sometida a formas monopólicas injustas que el libre comercio ,su principal bandera, debía destruir imponiendo un liberalismo económico, conducido por una aristocracia política preferentemente desde Buenos Aires en función de su privilegiada situación de ciudad puerto proyectada hacia el Atlántico, vía de comunicación hacia la Europa industrial con la que debíamos asociarnos una vez liberados de España.
Las personalidades que destaca esta corriente son: Mariano Moreno y Manuel Belgrano pero cuidadosamente despojados de contradicciones con los objetivos e ideas de los fundadores de esta corriente. (Por ejemplo desconoce (para algunos autores intencionalmente), la existencia y legitimidad del “Plan de operaciones…” redactado por ambos, donde se aprecia la importancia absoluta que Moreno daba al proteccionismo estatal y a la compulsiva distribución de tierras y riquezas).
Y más adelante a Rivadavia a quien Mitre llama: “el más grande hombre civil de los argentinos” ocultando la manifiesta enemistad y odio mutuo que tenía con San Martín cuyos retratos, increíblemente son colocados juntos, en las escuelas.

El revisionismo por su parte con su fuerte tinte nacionalista y antiliberal , considera al 25 de Mayo de 1810 una revolución militar con cierto apoyo popular aunque dirigida por sectores “importantes” de la sociedad por lo cual se garantizó el orden y la paz, en efecto para los revisionistas la revolución de Mayo no fue violenta porque tuvo líderes que valoraban el orden y respetaban las jerarquías.
Para la mayoría de los autores de esta corriente, el principal hombre de Mayo es Saavedra y consideran aborrecible a Moreno a quien denuncian de liberal, pro-británico, anticatólico y peligroso por su actitud revolucionaria.
Critican a Rivadavia por sus vínculos con empresas inglesas y por su anticlericalismo.
Reivindican los hechos del 5 y 6 de abril de 1811(manifestación del pueblo de la campaña hacia la plaza de la Victoria (Mayo) en apoyo al saavedrismo que marco el desplazamiento violento de los morenistas de las posiciones de poder.

En general los autores revisionistas no dan tanta relevancia a la revolución de Mayo y jerarquizan como fundacionales hechos ocurridos posteriormente: la llegada de Rosas al poder y el orden impuesto por los caudillos federales.
Para el revisionismo socialista federal, mencionado anteriormente La revolución de Mayo no fue separatista ni antiespañola; fue parte de la revolución democrática antiabsolutista que se desarrollaba en Europa desde la Revolución Francesa y que tuvo también sus mentores en España, desde este punto de vista las revoluciones americanas fueron parte de una revolución general contra el absolutismo y giran hacia la independencia, después que la restauración borbónica de 1815 hace ver a los revolucionarios americanos que Fernando VII no apoyará formas republicanas de organización política y que se propone restaurar su poder absoluto en las colonias rebeldes.

La revolución de Mayo es para esta corriente, proyectada hacia la unidad Latinoamericana y la integración territorial de los viejos virreinatos sus ideales son la igualdad , la participación popular y la lucha contra las ideas liberales, centralistas y portuarias.
Para esta corriente la nación que comienza a nacer en Mayo de 1810 es Sudamérica y su unidad era el principal ideal que tenían los revolucionarios.
Sus hombres emblemáticos fueron Moreno y Belgrano por su “Plan de Operaciones”, Artígas y sus levantamientos populares en el litoral, Monteagudo, y en sucesos posteriores Bolívar y San Martín como los que pelearon por aquella unidad latinoamericana imprescindible para el progreso de los pueblos.

La historia social produjo un enriquecimiento notable en el tratamiento de los temas de nuestra historia, esta corriente aborda la revolución de Mayo enmarcándola en un contexto no solo ideológico político y económico sino de los grandes cambios culturales y sociales que se estaban produciendo en el mundo de principios del siglo XIX trata de atenuar los conflictos que la revolución de Mayo contiene y produce hacia el futuro, aunque en las cuestiones más importantes; ideas y objetivos de la revolución, hombres relevantes etc. coincide con el enfoque de la historia oficial liberal. “Ilustrar y enriquecer, pero no poner en crisis la línea tradicional” .

Si bien en todos los hechos de la historia argentina , son notables los diferentes puntos de vista de las distintas corrientes ideológicas que los han analizado, es en todo lo relacionado con los caudillos federales y su protagonismo representativo desde los orígenes de nuestra nacionalidad donde aparecen con mayor fuerza los enfrentamientos entre las corrientes historiográficas.
Es como si las viejas montoneras volvieran con los revisionistas a recuperar el papel histórico que la historia oficial les arrebató, o como si la historia oficial quisiera , con Mitre terminar con los últimos intentos de reivindicación de los pueblos del interior frente a la “civilizada Buenos Aires”.
Para la historia oficial, los caudillos fueron el gran obstáculo en la concreción de las ideas liberales de la revolución de Mayo.
Representan el atraso contra el cual se debe pelear desde todos los ámbitos. Simbolizan todo lo que debe destruirse y todo lo execrable.
Son la ignorancia, lo irracional, lo autoritario y violento. La otra cara de las personalidades que esta corriente sostiene como sus paradigmas. (Rivadavia, Lavalle, El propio Mitre etc.)
Asimismo, Guemes, Quiroga, Artigas , Dorrego , Rosas etc. y más tarde Peñaloza Y Varela, son la expresión de tiempos primitivos, de la “barbarie” en el sentido sarmientino de la palabra.
Los seguidores de los caudillos, “las Chusmas” y los gauchos incapaces de civilización debían ser sometidos o exterminados, porque su desaparición era también la de todo lo que impedía la realización de los proyectos liberales portuarios.

Son conocidos los furiosos exabruptos de Sarmiento contra Alberdi cuando éste reivindica a los caudillos como legítima expresión popular. “Escritor de periodiquines, templador de pianos… saltimbanqui…hombre de envidia hipócrita, de rabia astuta y de y de ambición rastrera”… “ y no ha habido en Valparaiso un hombre do los que pertenecen a la multitud de Frac, que le saque los calzones a ese raquítico, jorobado, de la civilización y le ponga polleras pues el chiripá, que es lo que lucha contra el frac le sentaría mal a ese entecado débil, enfermizo, que no sabe montar a caballo, abate por sus modales, mujer por la voz, conejo por el miedo, eunuco por sus aspiraciones políticas… botarate insignificante”. y también su aprobación a la traición y degüello a que fuera sometido en Olta el Chacho Peñaloza quien se había rendido a las tropas nacionales de Mitre.
En efecto: en el autor de “Facundo” se advertía con claridad que aquella aparente contradicción : civilización y barbarie convivían en un mismo país, y también en lo profundo de si mismo y de muchos argentinos.

Para el revisionismo, sobretodo sus vertientes nacionalistas, los caudillos ferales y particularmente Rosas son el punto departida para entender y proyectar toda nuestra historia.
Los caudillos significan orden y obediencia, indispensables para conservar las tradiciones económicas, políticas y religiosas, cuestionadas por el liberalismo anticlerical del que debíamos defendernos.
El modelo de gobernante autoritario, autócrata, y paternal, es considerado indispensable para evitar el peor de los males: la anarquía y el caos revolucionario que de ella se desprende.
El revisionismo forjista, en cambio reivindica la figura de los caudillos y sobretodo de Rosas por su espíritu nacional y la defensa a las agresiones británicas. Homero Manzi sostiene: “el radicalismo pudo haber sido forjista hoy, reconquistador en 1807, libertador en 1810, montonero en 1830, confederacionista en 1855, revolucionario en 1890…”

En general el revisionismo y en particular la corriente social Latinoamericana, considera a los caudillos como una verdadera expresión de las masa populares y a sus enemigos como representantes de las oligarquías antipopulares contra los cuales era necesario luchar para defender nuestros derechos, nuestra tierra, nuestras tradiciones culturales etc.
Eran la expresión del interior americano Federal contra el puerto europeo Unitario, y para algunos autores ,la democracia real, posible y concreta.
El revisionismo embiste contra Sarmiento intentando destruir al principal instrumento intelectual de la historia oficial contra los caudillos, con cartas como esta enviada al Gral. Paz : “remito a Ud. Un ejemplar del Facundo… obra improvisada, llena por necesidad, de inexactitudes… no tiene otra importancia que la de ser uno de los medios para ayudar a destruir un gobierno absurdo… si miento lo hago con la naturalidad y la sencillez de la verdad”. Y contra Mitre el padre de aquella corriente citando por ejemplo a José Hernandez: “Los salvajes unitarios están de fiesta. Celebran la muerte del caudillo más prestigioso, generoso y valiente de la República Argentina. El partido Federal tiene un nuevo mártir. El Gral. Peñaloza ha sido degollado… y su cabeza, conducida como prueba del buen desempeño del asesino, al bárbaro Sarmiento.¡ Maldito sea ! mil veces el partido envenenado con crímenes que hace de la República el teatro de sus sangrientos errores.”
Documentos que en general la historia oficial no valoriza o no toma en cuenta. Recordemos que a nuestro juicio una de las principales virtudes del revisionismo en haber encontrado y divulgado documentos que, quitándole a la historia oficial el “monopolio “ de la verdad enriquecieron el estudio de nuestra historia.

La Historia Social amplía notablemente la visión que sobre el tema tiene la historia oficial, da contexto histórico al estudio de los caudillos y atempera las desmesuras de su tratamiento, pero coincide con la detracción de los caudillos y sus apologistas como José Hernández , desdeña a los últimos caudillos y jerarquiza la figura de Mitre y Sarmiento, aún en su papel de enemigos mortales de la causa Federal de los pueblos del interior.
La Historia Social al jerarquizar a los personajes preferidos de la Historia Oficial, también desmerece y critica las posturas que los revisionistas hacen de este tema y en general también menosprecian la obra de dichos autores.

“Tengo la certeza que un pueblo que está familiarizado con sus orígenes, con sus raíces y que no es ajeno a la evolución de sus grandes elementos formativos, que siente el pasado como una pertenencia propia de la que no se puede prescindir, es un pueblo mejor preparado para elegir bien, para no errar y no dejarse embaucar”. “…Es un pueblo que se equivoca menos”.
Felix Luna

Nosotros los docentes , maestros y profesores, somos consientes del enorme poder que poseemos al estar tanto tiempo “compartiendo tiempo” con el futuro.
Nuestro alumnos, los únicos indispensables del sistema educativo, los verdaderos destinatarios de nuestro quehacer cotidiano, aquellos para quienes trabajamos, son también, nuestros principales aliados en la tarea de hacer de la historia una herramienta de cambio democrático, moral y social.
Si nosotros perdemos de vista nuestra función transformadora y de progreso y no hacemos de nuestra actividad una bandera de lucha por la libertad y la inteligencia, perderemos razón de ser y seremos víctimas fáciles de la inducida mediocridad y del desánimo generalizado que tantas superestructuras tratan de imponer a las generaciones futuras y a nosotros los educadores actuales.
Es nuestra humilde intención que este curso pueda servir para jerarquizar el rol docente , que no es el del historiador ni el del escritor investigador pero que a nuestro juicio es tan o más importante que aquellos.
Nuestra tarea tampoco es difundir ni repetir textos ajenos sino sembrar, estimular poner a nuestros alumnos en conflictos para que desarrollen inteligencia y curiosidad a partir de textos y toda multiplicidad de instrumentos técnicos.

Liberar en ellos cuestionamientos y críticas, que ayuden a descubrir en nuestro pasado, virtudes y defectos actuales; potenciar sus dudas no callarlas, vivir junto con ellos la aventura de descubrir cosas nuevas, y no atarnos a bibliografías escolares estandarizadas producto de la creencia de que la historia debe hacerse fácil subestimando la capacidad de nuestros jóvenes y de los docentes.
Creemos que podemos ser artífices de nuestras propias bibliografías Solo el docente sabe, que sirve para cada grupo o para cada aluno en cada momento determinado de la tarea educativa.
En la libertad del educador para crear, está la base de un sistema educativo democrático. Solo el maestro despojado de ataduras burocráticas e ideológicas debe ser el medio por el cual las nuevas generaciones se lancen a la aventura de aprender.

Textos Poco Difundidos...

Presentamos finalmente, como un pequeño ejemplo: párrafos de textos poco difundidos en bibliografías escolares, donde se enfocan los objetivos de la Revolución de Mayo y algunas consideraciones sobre los caudillos federales desde distintas corrientes historiográficas:


Algunos párrafos representativos del Plan de Operaciones de la Junta de Gobierno ( Primera Junta) redactado por Mariano Moreno:

" ... Temo que si no dirigimos el orden de los sucesos con la energía que es propia, se nos desplome el edificio... El hombre, en ciertos casos, es hijo del rigor y nada hemos de conseguir con la benevolencia y la moderación ... . La moderación, fuera de tiempo, no es cordura ni es verdad... Jamás, en ningún tiempo de revolución, se vio adoptada por los gobernantes la moderación, ni la tolerancia... El menor pensamiento de un hombre que sea contrario a un nuevo sistema, es un delito por la influencia y por el estrago que puede causar con su ejemplo y su castigo es irremediable "... "Los cimientos de una nueva república nunca se han cimentado sino con el rigor y el castigo, mezclado con la sangre derramada de todos aquellos miembros que pudieran impedir sus progresos"... "Hay hombres que detestan verdaderamente todas las ideas de los gobiernos monárquicos y que quisieran, sin derramamiento de sangre, sancionar las verdades y libertades de la Patria. A estos, sin agraviarles, porque algún día serán útiles, deberá separárselos"… “No se podrá negar que en 1 a tormenta se maniobra fuera de regla... ¿Quién dudará que a las tramas políticas, puestas en ejecución por los grandes talentos, han debido muchas naciones la obtención de su poder y de su libertad... ? " "Desembarácese el suelo de escombros, quiero decir, concluyamos con nuestros enemigos, reformemos los abusos corrompidos y póngase en circulación la sangre del cuerpo social extenuada por los antiguos déspotas…”

“… Y así no debe escandalizar el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar, a toda costa aún cuando tenga semejanza con las costumbres de los antropófagos y los caribes. Y si no ¿por qué nos pintan a la libertad ciega y armada de un puñal? Porque ningún Estado envejecido o provincias puede regenerarse ni cortar sus corrompidos abusos, sin verter arroyos de sangre... Hablemos con franqueza, hasta ahora sólo hemos conocido la especulativa de las conspiraciones y cuando tratamos de pasar a la práctica, nos amilanamos, pero no son éstas las lecciones que nos han enseñado los maestros de las grandes revoluciones: fíjese la vista sobre la Historia del Norte, de Francia y aun de España y se observarán las tramas y astucias políticas únicamente dirigidas a conseguir por todo camino aquellos fines a que se ha aspirado "…
"Hay que tener consideración y extrema bondad con los delitos que cometan los partidarios de la revolución ". "la menor especie debe ser castigada de manera cruel y sanguinaria cuando sea realizada por los enemigos declarados de la revolución. Para lograr eso se debe precaver que los tribunales, justicias, magistrados, etc., sean ocupados por personas de nuestra entera satisfacción e instruidas de nuestras ideas en la parte que les toque 11.4 Y agrega: "La menor semiprueba de hechos, palabras, etc., deben castigarse con pena capital, especialmente cuando se trata de sujetos de talento, riqueza, carácter y de alguna opinión...”

“…Millones de pesos serán empleados poniéndolos en el centro mismo del Estado para desarrollar .fábricas, artes, ingenios y demás establecimientos como así en agricultura, navegación etc. "Una de las ventajas del empleo dado al dinero es que no correrá los riesgos de quiebra que correría en manos privadas…debe el Estado procurar todos los recursos que sea menester, tales como semillas, fabricantes e instrumentos. La consecuencia de tal política será producir en pocos años un continente laborioso, instruido y virtuoso, sin necesidad de buscar exteriormente nada de lo que necesita para la conservación de sus habitantes "… “apropiarse de cerca de 500 o 600 millones de pesos pertenecientes a los mineros del Alto Perú. "Esto descontentará a cinco o seis mil individuos pero las ventajas habrán de recaer sobre ochenta mil o cien mil ". " "¿ Qué obstáculos deben impedir al gobierno, luego de consolidar el Estado sobre bases fijas y estables, para no adoptar unas providencias que cuando parecen duras para una pequeña parte de individuos, por la extorsión que pueda causarse a cinco o seis mil mineros, aparecen después las ventajas públicas que resultan con la cimentación de las fábricas, artes, ingenios y demás establecimientos en favor del Estado y de los individuos que las ocupan en sus trabajos?… " "..Es máxima aprobada que las .fortunas agigantadas en pocos individuos, a proporción de lo grande de un Estado, no sólo son perniciosas, sino que sirven de ruina a la sociedad civil, cuando no solamente con su poder absorben el jugo de todos los ramos de un Estado, sino cuando también en nada remedian las grandes necesidades de los infinitos miembros de la sociedad; demostrándose como una reunión de aguas estancadas, que no ofrecen otras producciones sino para el terreno que ocupan pero que si corriendo rápidamente su curso bañasen todas las partes de una a otra, no habría un solo individuo que no las disfrutase, sacando la utilidad que le proporcionase la subsistencia política, sin menoscabo y perjuicio ".
"Y comenzando a poner en movimiento la gran máquina de los establecimientos para que progresen sus adelantamientos, han de señalarse Comisiones para cada ramo separado, sin que los establecedores tengan que intervenir en otra, sino cada tribunal atender esta suerte; detallándose los negocios, atendiendo igualmente a todos, todos tendrán igual movimiento, aunque unos sean más morosos que otros en la conclusión de su establecimiento. Establecidos ya, se disolverán las comisiones particulares, creándose entonces un Tribunal que bajo sabias disposiciones y leyes, abarcando todos los ramos, tenga conocimiento en su .fomentación y recursos que deben adaptarse para gobernarlos y dirigirlos a la consecución de su grandeza y felicidad pública".

"Prohibición absoluta a los particulares para trabajar minas de plata y oro, quedando el arbitrio de beneficiarla y sacar sus tesoros por cuenta de la Nación y esto por el término de diez años, imponiendo pena capital y confiscación de bienes, con perjuicio de acreedores y de cualquier otro que infringiese la citada determinación". "Quien tal intentase -agrega- robará a todos los miembros del Estado por cuanto queda reservado este ramo para adelantamientos de los fondos públicos y bienes de la sociedad"… se "obliga a todos los mineros a que se deshagan de todos los instrumentos, vendiéndolos al Estado por sus justas tasaciones, igualmente los repuestos de azogue y demás utensilios" El Estado debe asimismo tratar de la creación de casas de ingenios, creando todas las oficinas que sean necesarias como laboratorios, casas de moneda y demás que sean del caso, donde no las hubiese... proveyéndolas de buenos ingenieros, trabajadores, directores, etc. y tratar por comisiones de hacer nuevos descubrimientos minerales para acopiar todo el tesoro posible y en menos de cuatro años podremos, sin duda, adquirir ,fondos para la realización de los nuevos establecimientos”…
"se procederá al decomiso de la venta para volcar esos importes a los fondos nacionales".,, "la Casa de Seguros Nacionales, debe crearse para las negociaciones a países extranjeros de que podrán resultar grandes ingresos a los fondos públicos ".
"Las medidas enuncia(las producirán un continente laborioso, sin necesidad de buscar exteriormente nada de lo que necesita para la conservación de sus habitantes, no hablando de aquellas manufacturas que siendo de un lujo excesivo e inútil, que deben evitarse principalmente porque son extranjeras y se venden a más oro de lo que pesan... ».

Una descripción de Sarmiento que hace Octavio Amadeo, en “Vidas Argentinas”

“…Pertenecía a una clase media, pobre, ambiciosa y rutinera, pesada y lenta como una carreta ..” “ No sentía el ridículo que paraliza a los débiles... no era puro como Belgrano y San Martín. Cuando faenaba se metía en el barro hasta las rodillas y los codos, pero el barro noble de los constructores. Era ejecutivo y feroz frente a la anarquía. No participó en la ejecución del Chacho, pero lo hubiera hecho con placer. A veces, con la exaltación de la polémica, las altas horas lo encuentran escribiendo, lanza carcajadas, golpea y grita. Está dando a luz los hijos de su espíritu. Fue un hombre «humano, de humus, tierra, producción ingenua y fuerte de la tierra madre, pero producción violenta y catastrófica, porque él era sin duda de formación volcánica. No vivió en la torre de marfil, que sólo conviene a los poetas. La polémica era para él una necesidad, una fiesta; era su gimnasia sueca, le hacía circular la sangre.
Sarmiento era el reverso de un místico, quería ver y tocar. En este sentido era un sensual. Las ideas para él tenían uñas y pelos y dientes. Él peleaba por una idea o contra una idea, materialmente, como un boxeador.
Era jactancioso y provocativo, sacaba la lengua y se golpeaba la boca, lanzaba sus malas palabras y se ponía su penacho de piel roja, con cascabeles y plumas, carnavalesca y sublime, como un capitán de Troya.
Contribuía a cimentar la fama de su desequilibrio su popular vanidad. Tenía una vanidad proverbial y candoroso, su aspecto es plutónico. Parece que hubiera brotado de alguna rajadura de la tierra. Tiene planta de jornalero, manos rudas, media estatura, cargado de hombros, pero es calvo y este rasgo desorienta, no es jornalero. Moreno, simiesco por los ojos juntos, cara arrugada, voz pastosa y gesto rumiante. Su cara y su cuerpo son simiescos y faunescos. No es difícil imaginarlo desprendiéndose de los árboles para cometer violencias en la selva.
No era lo que se llamaba un hombre bien educado. Las gentes bien educadas son muy agradables pero no siempre hacen grandes las cosas. Es rústico en la mesa. Pero de exquisita sobremesa. Su franqueza es agresiva, su sinceridad insolente. Cuando le sube su noble cólera sanguínea, el gran viejo regañón usa con frecuencia la intelección nacional. Habla con desenfado, con los botones desprendidos, sin pedir excusas... Su alegría era épica y triunfal con jactancia de soldadote y egolatrías de sultán. No sonreía, reía, sabía reír. No tenía la sonrisa volteriana del labio fino donde hay una pizca de maldad. Reía sacudiéndose todo hasta llorar, como los gordos sanos, con alegría faunesca... Se admiraba de todo y aplaudía como un marinero... Su audacia es frenética, su esperanza obcecada. Allá va el viejo loco, de grandes orejas y labios gruesos, gesticulando...”.

“ROSAS DESPUÉS DE LAS PASIONES” por Felix Luna

Después de las drásticas condenas de la historiografía academicista y de las exaltadas reivindicaciones del revisionismo, la figura de Rosas tiende a situarse en el juicio de los argentinos con una objetividad Y desapasionamiento desconocidos hasta ahora. Decía Alberdi hace un siglo: 'En nombre de la libertad y con pretensiones de servirla, nuestros liberales Mitre, Sarmiento y compañía han establecido un despotismo turco en la historia…Sobre la revolución de Mayo, sobre la guerra de la independencia, sobre sus batallas, sobre sus guerras, ellos tienen un Alcorán que es de ley aceptar, creer, profesar, so pena de excomunión por el crimen de barbarie o caudillaje". A su vez, el revisionismo, corriente a la que se debe un gran esclarecimiento documental de nuestro pasado, también incurrió en el despotismo. intelectual señalado por Alberdi, invalidando abruptamente a todo personaje que no hubiera militado en la línea política o ideológica ¿e su preferencia, Este doble maniqueísmo ejercido por historiadores de ambas corrientes con distintos grados de intolerancia, creó en nuestra historiografía una incoherencia que asombra a los observadores extranjeros y pesa sobre la conciencia nacional como un hecho profunda-
mente negativo y estéril. Frente a la tesis antirrosista de los académicos y la antítesis rosista de la revisión, tenía que surgir fatalmente la síntesis que afirmara lo positivo de uno y otro término.
Creo que esa síntesis está llegando ya.
Ahora empezamos a ver a Rosas como un protagonista normal de nuestro pasado: no como el monstruo incalificable de Vicente Fidel López, ni como el héroe incomparable de los Irazusta, sino como un gobernante que vivió tiempos duros, orilló graves peligros con habilidad e imaginación y dejó algunas cosas Positivas para el país, sin perjuicio de un anecdotario negro que también se admite en su balanza.
Es que resulta muy difícil hacer un juicio global del Restaurador. Formularlo, implica caer en generalizaciones injustas y -lo que es peor- juzgar a un hombre del pasado a través de criterios actuales. ¿Podernos establecer el respeto que se tenía por la vida humana en esas décadas tremendas, de acuerdo con nuestra sensibilidad de hoy? ¿.Es posible entender el peligro de una disgregación nacional o el menoscabo grave de nuestra independencia, cuando hoy tales peligros parecen impensables?
Hasta hace poco tiempo, juzgar a Rosas con benevolencia significaba, para vastos y poderosos sectores, ejercer una complicidad vergonzante con todas las formas del despotismo, implicaba aprobar el autoritarismo político. el menoscabo de la libertad, el desprecio por la vida y la. dignidad del hombre. Del otro lado y contemporáneamente, enjuiciar a Rosas con severidad convertía automáticamente a quienes lo hicieran en cipayos vendepatrias y socios póstumos de aquellos argentinos que en su obsecación antirrosista se aliaron con los extranjeros. Por supuesto así no se podía hacer historia. Se entreveraban presupuestos políticos militantes con valoraciones de tipo histórico, que ante todo requieren objetividad para elaborarse correctamente. Estas deformaciones eran ,digámoslo, en honor de quienes las provocaron, de uno y otro bando bastante comprensibles: los valores que se debatieron en tiempo de Rosas y con su directa participación, siguen convocando el fervor de los argentinos, continúan siendo sustancia de enfrentamientos políticos e ideológicos.
Todavía está fresco el recuerdo de esos nacionalistas del año 43, partidarios del Eje y colaboradores del gobierno de facto, que creían agotar su programática revolucionaria renovando el pintoresco folklore de la época de Rosas. Ese tipo de expresiones, primitivas e ingenuas aparejaban una reacción de sentido inverso. Y así seguía agriándose el debate, imposibilitando la formulación de un análisis con tranquilidad de espíritu, exento de la presión del terrorismo intelectual que abrumaba, desde uno u otro bando, al historiador con aspiraciones de imparcialidad.
Tengo la esperanza de que estas deformaciones hayan dejado de influir en nuestra visión del pasado. No creo que nadie se espante ya porque se sostenga algo que conceptúo indiscutible: que Rosas contribuyó a cimentar una lúcida conciencia nacional y que fue un factor insuperable de la unidad argentina. Como creo que nadie puede negar el exclusivismo con que gobernó y la innecesaria crueldad que manchó algunos de sus actos.
Parece sencillísimo llegar a esta conclusión. Han debido pasar muchos años, sin embargo, para que se pueda decir públicamente, sin esperar un seguro ataque de alguno de los dos bandos ,o de los dos… No ha de faltar, por supuesto, quien alegue que un juicio sobre Rosas como el que acabamos de formular de modo tan simple, casi embrionario, no es mas que una salida de compromiso, una mera comodidad. Una crítica tal no es sino resabio de los antiguos sectarismos -rosista y antirrosista- que ya no pueden prevalecer porque el proceso de esclarecimiento histórico los ha superado, pero que todavía alcanzan a perturbar.
En la historia, como en la vida, nada se pierde. Rosas con su dureza, su astucia, su intransigente patriotismo, sirvió a la causa nacional. Sus adversarios, con todos los pecados y errores que se les puede achacar, aportaron algunas de las respuestas que el país exigía y que Rosas no supo darle.
Entender esto, asumirlo en su sencilla claridad, permite afrontar una metodología histórica fecunda. Y algo más también: un programa que excluya los extremismos de todo signo para ofrecer al país las proposiciones más positivas y trascendentes de todos los que han tenido que ver con su destino.

“ROSAS” Por Fermín Chávez

La figura de Rosas, tal como la podemos ver en 1967, no es ya la estereotípica de aquellos manuales que, sin excepción, nos la mostraron en nuestra niñez. Desde el punto de vista hístoriográfico, Rosas es, en el peor de los casos, materia de controversia. Con lo que quiero decir que la vigencia de una historia política antirrosista con vistas a la acción y no en función de logos, subsiste como mera forma de la historia tribunalicia de que nos habla Croce.
Y todo esto, ¿por qué? ¿.Por obra del llamado revisionismo, acaso? ¿Por cansancio de la historia oficial? ¿por una sola razón o por muchas? A mi juicio, la humanización de la figura de Rosas, que resulta como la coronación de un proceso aún no cerrado, es algo más que el fruto de una tarea cultural tendiente a derretir el mito liberal . Yo veo en este proceso una muestra de madurez de la Argentina. al trasponer los tiempos de su total alienación espiritual.
Si fue Rosas la figura elegida para librar una batalla contra esa alienación rigurosamente colonial, es porque ella constituía el centro y el nudo del teorema iluminista que sustenta a nuestra República Liberal y Mercantil. Rosas, el Gran Antiiluminista de nuestra historia... Por ahí vamos a dar en el clavo. Rosas, el estanciero pampeano, que se aferra a un historicismo de medios, cuando la Europa salida de la revolución industrial reclamaba en el Río de la Plata una política de medios iluministas: que se volcase de golpe a la Europa civilizada sobre la Barbarie, como decían los redactores de la Revue des Deux Mondes y lo repitió en castellano genial el autor de Facundo.
Cuando Juan Bautista Alberdi, en su poco estudiado Fragmento Preliminar, de 1837, plantea la vigencia, y la legitimidad, del historicismo rosista (y en esto coincidía con sus pares Marcos Paz y Marco- A. de Avellaneda), no hace otra cosa que reelaborar las ideas esenciales de la histórica carta de la hacienda de Figueroa, que Facundo recibió en vísperas de su sacrificio en Barranca Yaco. Rosas no estaba solo en esa Argentina posterior a 1830, recién salida de dos cielos de anarquía, cuales hablan sido los iniciados por la Constitución rivadaviana de 1819 y con la inmolación de la primera víctima del iluminismo: Manuel Dorrego.
"Los pueblos, como los hombres, no tienen alas; hacen sus jornadas a pie, y paso a paso. Como todo en la creación, los pueblos tienen su ley de progreso y desarrollo, y este desarrollo se opera por una serie indestructible de transiciones y transformaciones sucesivas. No son palabras de Rosas, ni de Pedro de Ángelis, ni del padre Castañeda. Son de Alberdi; del mismo que enseñaba que la democracia “es el fin, no el principio de los pueblos". E s decir: ilurninismo en los fines, pero no en los medios.
Pocos tienen en cuenta, hoy, el certero enfoque de Lucio V. Mansilla cuando en su “Rosas”, señala: “la debilidad de todo plan orgánico, que pecando por el lado de la ideología científica no toma en cuenta el modo de ser nativo, los antecedentes históricos, la doble esencia del hombre, carne y espíritu, substancia y materia, atavismos, preocupaciones, hábitos como una segunda naturaleza, raíces hondas que no se pueden arrancar de cuajo sin que la fuerza: que se creía centrípeta se vuelva centrífugas. Así era el plan unitario que hizo posible y necesario a Rosas.”
El doctor Juan Pujol, en un escrito inédito que tituló “Introducci6n a la Historia de los Partidos Políticos de la República Argentina”, observó que Rivadavia "ha demostrado palpablemente que no tenía la más mínima idea de la estructura real de la nación; sus errores todos provienen de que el médico ignoraba la anatomía del cuerpo que quería poner en estado de robustez y de desarrollo". Y nadie podrá decir que Pujol era rosista.
Con las citas que he hecho deseo mostrar simplemente que el revisionismo entraña una necesidad cultural que desborda la figura y el tiempo de Rosas. Y si Rosas puede marcar el punto neurálgico, el tema de nuestras luchas por una autoconciencia nacional no se agota en él.
Entiendo que, a partir de estos principios, podemos debatir cualquier aspecto de la figura y del tiempo de don Juan Manuel, empezando por sus limitaciones en el campo de la política económica interna de la Confederación, que se achican bastante si tenemos en cuenta que gobernó acosado por un frente exterior y por otro interior; y que habiendo mandado por años con la suma del poder público, tuvo que errar: “no haber errado habría sido fenomenal', como observa certeramente Mansilla.
Quien no entienda que la primera batalla entre la patria rioplatense y las fuerzas coloniales se libra entre el iluminismo y el antiiluminismo de medios -entre Rivadavia y San Martín, por ejemplo- no podrá entender nada de lo que sucede en el país a partir de 1815, hasta el clamoroso advenimiento de Rosas, al galope de los Colorados del Monte, que eran la tierra enardecida. Por el contrario, quien tenga bien en claro las razones disyuntivas que separaron a San Martín de Rívadavia, comprenderá sin esfuerzo qué es lo que Rosas representa en la historia argentina.
Dicho así, para algunos esto sonará a estribillos revisionistas y antiliberales. Sin embargo, la parábola de lo nacional no es inteligible de otra manera. El sable de San Martín se desenvainó contra Rivadavia antes que en San Lorenzo, y si el destino final no fue la mano de ningún prócer iluminista, sino la del jefe-gaucho que afirmó la autoconciencia nacional en la Vuelta de Obligado.
Cuando releo las páginas más recalcitrantes de la progenie antirrosista, termino pensando que no pudieron equivocarse tan feo dos grandes y queridos hombres de la patria autoconscientes: José de San Martín y Tomás Guido, quienes no titubearon jamás en hacer suyas la causa y las banderas de la Confederación. Me gustaría pedirle a todos los argentinos que pensaran en la conducta de estos dos protagonistas de la Libertad.

“ROSAS Y LA ÉPOCA DEL TERROR” por Ramón de Castro Ortega

“…Se quiere atenuar el cuadro desolador de la tiranía, con la idea de que fue un mal necesario que reclamaba la época, y que su imperio fue sólo una consecuencia de los tumultuosos sucesos que se produjeron. Con ese criterio, Rosas fue el salvador que acudía en el caos, o fue el elemento de transición fatalmente necesario entre la anarquía y la organización nacional. Los que sostienen esta teoría, quieren demostrar que el advenimiento de Rosas al poder es algo que debió de producirse por fuerza de los acontecimientos y que su crueldad fue un fruto natural en aquellos momentos.
Después del año 1843, pareciera que en el vasto escenario nacional comenzara a decaer el espectáculo del rosismo. Muerto Lavalle en Jujuy, reprimidas en Buenos Aires la revolución del coronel Maza con su muerte y la de los cabecillas Crámer y Castelli en la provincia, lo mismo que el coronel Zelarrayán; decapitados Marco Avellaneda y sus compañeros que levantaron con ardor juvenil el estandarte de la rebelión en Tucumán; destruida la insurrección del gobernador Cubas en Catamarca; fusilado Cullen en el Arroyo del Medio; prisionero por azares de la guerra el glorioso general Paz; el rosismo prosiguió su derrotero como resultado del terror implantado como norma de gobierno. Después de 1845, acentuado este estado de cosas, el historiador, a pesar de los "triunfos" de Rosas basados en el azar y en la astucia, no comprende cómo aun subsiste el régimen, y cuando se observa que la tiranía se empotró audazmente a menos de cinco décadas del siglo xx, la razón no se explica la causa de tan largo periodo de opresión. Y si en un momento pudo suponerse que su instalación era un mal necesario o un índice de los tiempos, los últimos años dictatoriales aparecen arrastrándose penosamente, Los esfuerzos de los unitarios aparecen apagados, debilitados los enemigos; los mismos sicarios del tirano dulcifican sus desmanes por imperio de la situación. En las vísperas de Caseros, Rosas quizá comprende que su poder ni en sí propio halla fuerzas para prolongarse. Pero, como las ruinas hundidas en la tierra, la tiranía se hallaba asentada fuertemente; era corno un monolito vetusto que en algunos años hubiera contemplado siglos, y al cual todos se hubieran acostumbrado por fuerza de la rutina.
La tiranía de Rosas, continuando su obra en la segunda mitad del siglo XIX, es como el horror de la Comunne, en París, en 1871.
Las circunstancias favorables que rodearon los hechos de armas de los satélites de Rosas permitieron lo que a todas luces no debió durar tanto tiempo. El general Paz vence a los caudillos sostenedores del régimen, uno a uno; Lavalle con un ejército poderoso y con la ayuda de la escuadra bloqueadora francesa hace cundir el pánico en 1839, cuando sus tropas acampan a poca distancia de Buenos Aires. Si Lavalle, a pesar de los subterfugios del déspota, ataca la capital, los libros de la historia nacional sólo hubieran registrado cuatro años del terror iniciado en 1835, interrumpiendo el eslabón interminable de diecisiete años de dominio personal. Pero, si en aquel año hubiera concluido la dictadura, ¿qué espectáculo se nos hubiera dado contemplar? La tiranía trazó una época de transición entre la anarquía y la organización nacional, a pesar de las revoluciones y contrarrevoluciones que se produjeron: se inicia en Caseros, y puede decirse termina en el sentido relativo de la palabra- en 1893. Las revoluciones también se sucedieron después de Caseros, pero el ambiente ya se hallaba más propicio a la consolidación nacional….”

LA DICTADURA HISPANOAMERICANA COMO PROBLEMA HISTÓRICO - por TulioHalperín Donghi

La aparición casi simultánea de textos narrativas centrados en dictadores y dictaduras, tratados ambos desde perspectivas tan variadas como la decididamente mítica de García Márquez, la histórico cultural de Carpentier o la que se esfuerza, con Vargas Llosa, por alcanzar una imagen global de la sociedad, es sin duda un hecho expresivo de un momento muy peculiar en la vida hispanoamericana. Es bueno recordar, sin embargo, que el interés por incorporar ese tema enorme a nuestra narrativa no nace sólo con él: desde la Amalia de Mármol hasta El Señor Presidente de Asturias (y sin olvidar el demasiado frecuentemente olvidado Tirano Banderas, que sólo formalmente se justifica excluir de la serie), los ejemplos se suceden a lo largo del tiempo; de este modo, la literatura refleja una perplejidad que no le es exclusiva. El origen de ésta no tiene nada de misterioso: ella surge del conflicto no resuelto entre una vocación liberal constitucionalista en tomo a la cual se dio hasta ayer un consenso muy vasto, y un curso histórico que se obstina en decepcionarla.
Que ese consenso ha sido muy amplio no tiene duda, y entre las voces del coro que lo celebra no fueron las menos vehementes las de los beneficiarios más directos de esa constante decepción. En el siglo XIX no era difícil entender que gobernantes a quienes sus enemigos llamaban no sin motivo tiranos, quisiesen ser los más entusiastas defensores de ese ideal, que por ejemplo Juan Manuel de Rosas, en un Buenos Aires que su capricho ha hecho pintar todo de un color, impetrase de su legislatura que no le impusiese una reelección en el mando que supondría no sólo consumar el sacrificio de su salud, ya avanzado hasta un punto que ha "oprimido los afectos y quebrantado su corazón", sino el de sus convicciones, que le enseñan que "la inamovilidad de la persona en el mando supremo no es un principio": el liberalismo constitucional seguía, al cabo, siendo la única ideología legitimante de la que disponían Estados que debían su existencia misma a la ruptura con el antiguo orden defendido en Europa por el legitimismo.
Hoy, como es sabido, la situación es distinta: el liberalismo constitucional, o ,para usar la fórmula ahora preferida, la democracia representativa, está lejos de ofrecer el único modelo político disponible. Tanto el ejemplo del fascismo entre las dos guerras mundiales como el de las democracias populares y de las experiencias políticas que han ganado brillo fugaz en el Tercer Mundo, a partir del fin de la segunda, atrajeron la atención de nuestros dirigentes de más clara vocación dictatorial: a fines de la década del treinta tanto el mariscal Benavides en el Perú como el presidente Vargas en el Brasil se inspiraron en la crítica fascista del electoralismo democrático, para justificar su ruptura con el constitucionalismo heredado de un pasado que, por otra parte, lo había respetado bastante mal en los hechos; años más tarde el general Perón iba a combinar más de un motivo mussoliniano con ecos de la revolución cultural china; todos ellos, sin embargo, alternaban estos escarceos ideológicos con invocaciones a lo que coincidían en llamar la "normalidad" política, que seguía siendo la que se atenía a las pautas fijadas por el liberalismo constitucional (sólo recientemente el movimiento político que se reconoce en la memoria de Perón, en una "solemne advertencia" al gobierno militar argentino, le hacía saber que el precio de la paz era la aplicación leal de la Constitución; desde luego de la Constitución de 1853, sólo muy limitadamente reformada en 1949 por el régimen peronista, y aceptada sin esas reformas por ese segundo peronismo que en 1973 se había proclamado más hondamente revolucionario que nunca).
Dicho de otra manera: en Hispanoamérica la dictadura personal ha venido siendo a la vez la forma de gobierno más frecuentemente practicada y la más radicalmente desprovista de toda legitimidad. Puesto que así están las cosas, no es sorprendente que la exploración de las raíces históricas de la dictadura hispanoamericana haya sido tan a menudo emprendida sobre la clave de un conflicto entre el vicio y la virtud, como la búsqueda de las raíces para tendencias que parecen imposibles de desarraigar del pecaminoso sujeto.

MARIQUITA SANCHEZ DE THOMPSON Y LAS INVACIONES INGLESAS

“Te voy a pintar estas dos fuerzas Militares, una delante de otra. Las milicias de Buenos Aires: es preciso confesar que nuestra gente del campo no es linda, es fuerte y robusta, pero negra. Las cabezas como un redondel, sucios; unos con chaqueta, otros sin ella; unos sombreros chiquitos encima de un pañuelo, atado en la cabeza. Cada uno de un color, unos amarillos, otros punzó; todos rotos, en caballos sucios y mal cuidados; todo lo más miserable y feo. Las armas sucias , imposible dar, ahora, una idea de estas tropas. Al verlas aquel día tremendo dije a una persona de mi intimidad: si no se asustan los ingleses de ver esto, no hay esperanza.
Te voy a contar lo que entraba por la Plaza: el regimiento 71 Escocés, mandado por el general Pack, las más lindas tropas que se podían ver, el uniforme más poético, botines de cintas punzó cruzadas, una parte de la pierna desnuda, una pollerita corta, tinas gorras de una tersia de alto, toda formada de plumas negras y una cinta escocesa que formaba el cintillo, un chal escocés como banda, sobre tina casaquita punzó. Este lindo uniforme, sobre la más bella juventud, sobre caras de nieve, la limpieza de estas tropas admirables, ¡que contraste tan grande!”

JOSÉ GERVASIO ARTIGAS Y LA DISTRIBUCIÓN DE TIERRAS- Reglamento provisorio de la Provincia Oriental 10-9-1815

"Art. 6, Por ahora el señor alcalde provincial y demás subalternos se dedicarán a fomentar con brazos útiles la población de la campaña. Para ello revisará cada uno, en sus respectivas jurisdicciones, los terrenos disponibles y los sujetos dignos de esta gracia, con prevención que los más infelices serán los más privilegiados. En consecuencia, los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suertes de estancia si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad y a la de la provincia.
Art.7 Serán igualmente preferidos los casados a los americanos solteros y éstos a cualquier extranjero.
... Art. 12, Los terrenos repartibles son todos aquellos de emigrados, malos europeos y peores americanos que, hasta la fecha no se hallan indultados por el jefe de la provincia para poseer sus antiguas propiedades.
... Art. 16, La demarcación de los terrenos agraciables será legua y media de frente y dos de fondo, en la inteligencia que puede hacerse más o menos extensiva la demarcación , según la localidad del terreno...
... Art. 17, Se velará por el gobierno, el señor alcalde provincial y demás subalternos para que los agraciados no posean más que una suerte de estancia...”

ARTIGAS Y LA INDUSTRIA NACIONAL – Instrucciones orientales en 1813.

“Art. 17,… Que todos los dichos derechos, impuestos y sisas que se impongan a las introducciones extranjeras serán iguales en todas las provincias unidas, debiendo ser recargadas todas aquellas que perjudiquen a nuestras artes o fábricas, a fin de dar fomento a la industria de nuestro territorio”

ARTIGAS Y LOS PUEBLOS INDIOS – Santa Fe 1815.

Al gobernador de Corrientes José de Silva
Paisano de todo mi aprecio:
“ ... Le encargo a Usted que mire y atienda a los infelices pueblos de indios. Los del pueblo de Santa Lucía lo mismo que el de Itatí y de la Garzas, se me han presentado arguyendo la mala versación de su administrador. Yo no lo creía extraño por ser una conducta tan inveterada, y ya es preciso mudar esa conducta. Yo deseo que los indios, en sus pueblos, se gobiernen por sí, para que cuiden sus intereses como nosotros de los nuestros. Así experimentarán la felicidad práctica y saldrán de aquel estado de aniquilamiento a que los sujeta la desgracia. Recordemos que ellos tienen el principal derecho y que sería una degradación vergonzosa para nosotros, mantenerlos en aquellas exclusión vergonzosa que, hasta hoy han padecido por ser indianos. Acordémonos de su pasada infelicidad y si ésta los agobió tanto, que han degenerado de, su carácter noble y generoso, enseñémosles nosotros a ser hombres, señores de sí mismos ... Lo que dicta la justicia es que los indios nombren los administradores de ellos mismos con los fines ya indicados”


LAS CAUDILLOS FEDERALES.

EL GENERAL JOSÉ MARÍA PAZ – En “Memorias Póstumas”.
“La montonera, aunque compuesta de tropas irregulares, estaba poseída de un entusiasmo extraordinario, el que unido al brío y valor de nuestros campesinos, les daba una ventaja en los combates individuales al arma blanca, que es la que regularmente se emplea en los ataque de caballería…Para comprender el ardiente entusiasmo que animaba a los montoneros, forzoso es referirnos al estado de nuestra naciente civilización. Atendido él, les fue muy fácil a los caudillos sublevar la parte ignorante contra la más ilustrada, a los pobres contra los ricos, y con este odio venían a confundirse los celos que, justa o injustamente, inspiraba a muchos la preponderancia de Buenos Aires”…

EL GENERAL SAN MARTÍN Y EL GOBIERNO DE RIVADAVIA.
“Bruselas, 20 de octubre de 1827
Sr. D. Bernardo O'Higgins:
... Ya habrá usted sabido la renuncia de Rivadavia ; su administración ha sido desastrosa y sólo ha contribuido a dividir los ánimos. El me ha hecho una guerra de zapa sin otro objeto que minar mi opinión suponiendo que mi viaje a Europa no ha tenido otro objeto que el establecer gobiernos en América; yo he despreciado tanto sus groseras imposturas, como su innoble persona. Con un hombre como éste al frente de la Administración no creí necesario ofrecer mis servicios en la actual guerra con el Brasil…”.


“Montevideo, 13 de abril de 1829

Sr. D. Bernardo O'Higgins
... Usted conocerá que en el estado de exaltación ha que han llegado las pasiones era absolutamente imposible reunir los partidos en cuestión, sin quede otro arbitrio que el exterminio de uno de ellos. Por otra parte, los autores del movimiento del 1 de Diciembre son Rivadavia y sus satélites y, a Usted le consta los inmensos males que estos hombres han hecho, no sólo a este país sino al resto de la América con su infernal conducta .
Si mi alma fuese tan despreciable como las suyas yo aprovecharía esta ocasión para vengarme de las persecuciones a mi honor he sufrido de estos hombres, pero es necesario enseñarles la diferencia que hay de un hombre de bien a un malvado”.

José de San Martín

PROCLAMA DE ÁNGEL VICENTE PEÑALOZA (En campaña contra Bs. As. 1863)
“...Guardias nacionales de los pueblos todos: al abrir esta campaña no olvidéis que vais en busca de hermanos, que el suelo todo que vais a pisar es Argentino y que el pendón de la Nacionalidad no lleva el lema de sangre y exterminio: no, la sangre Argentina debe economizarse como los frutos de una paz duradera y benéfica para todos y que lleváis la enseña de la Ley del venerado Código de Mayo…”

Ángel Vicente Peñaloza


CARTA DE SARMIENTO A MITRE - 1861.
"... No trate de economizar sangre de gauchos. Es lo único que tienen de humano. Este es un abono que es preciso hacer útil al país...".


CARTA DE SARMIENTO A MITRE LUEGO DEL ASESINATO Y POSTERIOR DEGUELLO DE PEÑALOZA QUIEN YA HABÍA ENTREGADO LAS ARMAS EN OLTA (LA RIOJA).

“18 de noviembre de 1863
Sr. General D. Bartolomé Mitre
Mi estimado General:
... He aplaudido la medida, precisamente por su torna. Sin cortarle la cabeza a aquel inveterado pícaro y ponerla a la expectación, las chusmas no se habrían aquietado en seis meses…”


JOSÉ HERNÁNDEZ SOBRE EL GOBIERNO DE MITRE 1862-68 - Montevideo 1874.
“…Fueron tres años de devastación, de incendio, de sangre, en que todo fue arrancado de su quicio, en que la República vio estremecida los más sangrientos horrores, los suplicios más crueles y las vejaciones más inauditas, mientras que el sombrío, el tétrico autor de tanto incendio (Bartolomé Mitre) se entregaba indolente en la populosa Buenos Aires en brazos de una vida de verdadero sibarita. Al fin reinó en toda la República el silencio de las Tumbas. El látigo de SLIS verdugos crujía sobre sus espaldas encorvadas. La tiranía les había echado al cuello un dogal que ahogaba la más ligera manifestación en favor de la libertad.

FELIPE VARELA (Carta a Urquiza - 1864).
“…Los asesinatos de los porteños en las provincias de día en día se hacen más inauditos. En La Rioja han degollado niños de siete y ocho años y han ahorcado mujeres, cosas que no se han visto ni en el año 1840 que fue el más aciago que se conoce entre la guerra... ¡Y éstos son los que van a hacer feliz al país!. No lo creo porque de relieve están los hechos, peores que en los de don Juan Manuel de Rosas…”

OPINIÓN DE JUAN BAUTISTA ALBERDI – Escritos póstumos.
“Los liberales argentinos son amantes platónicos de una deidad que no han visto, ni conocen. Ser libre, ellos, no consiste en gobernarse a sí mismo, sino en gobernar a los otros. La posesión del gobierno: he ahí toda su libertad. El monopolio del gobierno: he ahí todo su liberalismo... La libertad de los otros, dicen ellos, es el despotismo , el gobierno en nuestro poder es la verdadera libertad. Así, estos liberales toman con un candor angelical por la libertad, lo que no es en realidad sino despotismo es decir, la libertad del otro sustituida por la nuestra”.

Bibliografia Sugerida...

*ALPERÍN DONGHI, TULIO
EL ESPEJO DE LA HISTORIA - ED. SUDAMERICANA.

*BUSANICHE, JOSÉ LUIS
ESTAMPAS DEL PASADO - ED. HACHETTE.

*CHAVEZ, FERMÍN
LA VUELTA DE DON JUAN MANUEL - ED. THEORIA.

*EDICIONES FEDERALES

32 AUTORES CON ROSAS Y CONTRA ROSAS - ED. FEDERALES.

*FERLA, SALVADOR

HISTORIA ARGENTINA CON DRAMA Y HUMOR - ED. PEÑA LILLO.

*GALASSO, NORBERTO

LA LARGA LUCHA DE LOS ARGENTINOS - ED. DEL PENS. NAC.

*GALASSO, NORBERTO
DE LA HISTORIA OFICIAL AL REVISIONISMO ROSISTA CENTRO CULTURAL E. S. DISCEPOLO.

*GALASSO, NORBERTO

SEAMOS LIBRES LO DEMÁS NO IMPORTA NADA - ED. COLIHUE.

*GARCÍA HAMILTON, JOSÉ
VIDA DE UN AUSENTE - ED. SUDAMERICANA.

*JAURETCHE, ARTURO

MANUAL DE ZONCERAS ARGENTINAS - ED. PEÑA LILLO.

*JAURETCHE, ARTURO

POLÍTICA NACIONAL Y REVISIONISMO HISTÓRICO - ED. PEÑA LILLO.

*LEVENE, RICARDO
HISTORIA DE LA NACIÓN ARGENTINA - A.N.H.

*LUNA, FÉLIX
LA EMANCIPACIÓN ARGENTINA Y AMERICANA – ED. PLANETA.

*ORSI, RENÉ
SAN MARTÍN Y ARTÍGAS - ED. SUB. CULT. PRCIA BS. AS.

*ROCK, DAVID

ARGENTINA 1516-1987 – ED. ALIANZA.

*ROMERO, JOSÉ LUIS
GRAN HISTORIA DE LATINOAMÉRICA - BS. AS.

*ROMERO, JOSÉ LUIS

LAS IDEAS POLÍTICAS EN ARGENTINA - F.C.E.

*SCALABRINI ORTIZ, RAÚL
POLÍTICA BRITÁNICA EN EL RÍO DE LA PLATA - ED. F.B.

Tuesday, February 21, 2006

La Patagonia Rebelde...

La historia de los pueblos, la verdadera historia, aquella que analiza los procesos históricos desde el punto de vista de las masas trabajadoras y sus luchas por alcanzar el protagonismo tan merecido y tan postergado por los dueños del capital, y de todo lo demás tiene en su largo y heroico camino un hilo de oro que une y relaciona innumerables hechos integrados constituyendo peldaños sobre los cuales se construye el progreso y el sentido de pertenencia indispensable para desarrollar la evolución de aquellas luchas.

Las clases dominantes se han preocupado en romper esta sucesión de hechos ocultándolos, tergiversándolos o simplemente negándolos, apropiándose de las armas para lograr estos objetivos: la construcción de la historia oficial, el dominio de los centros de formación y difusión cultural, la escuela pública, los medios de comunicación que les permitió establecer y difundir sus intereses sectoriales como si fueran intereses nacionales y esto fue tan fuerte como sus ejércitos y sus organismos de represión para consolidar un modelo de país construído sobre sus propios paradigmas que transformaron a las víctimas del modelo en inconscientes aliados y creando una sociedad en la que las ideas que prevalecen son las ideas de las clases que prevalecen.

Es sabido que “quien domina el pasado domina el presente” y por esto es tan importante que los pueblos tengan conocimiento de su propia historia, que cada nueva etapa de la lucha no ser perciba como un primer paso inseguro sino como parte de un camino que tiene éxitos y fracasos pero sobre todo historia de la cual nutrirse para sentirse parte de un todo colectivo y contemporáneo pero con raíces en el pasado que fortalecen su proyección al futuro.

En nuestro país la historia fabricada a la medida de los intereses de las clases dominantes se constituyó a partir de las fuerzas que manejaron el país después de la batalla de Pavón y que tienen en Bartolomé Mitre a su principal representante.
Aquel modelo agroexportador, oligárquico, semicolonial, pro-británico, entrará en crisis a fines del siglo XIX y provocará enormes rebeliones populares a lo largo del siglo XX.

Nos proponemos hoy recordar aquellos hechos ocurridos en nuestra Patagonia y que gracias a la valiente y profunda investigación del maestro Osvaldo Bayer, fueron rescatados del olvido al que los sometieron quienes siempre intentan romper aquel hilo de oro para que perdamos la fortaleza que nos da el conocimiento de las luchas populares que han construído nuestra verdadera historia.

En Santa Cruz y Chubut los trabajadores, como siempre, sostenían las enormes ganancias de los estancieros latifundistas que compensaban la baja de los precios internacionales de la lana durante la posguerra profundizando la explotación a los hombres. Así, jornadas de 16 horas con 18* bajo cero de temperatura, 27 días al mes, con jornales miserables y otras innumerables violaciones a la dignidad humana que mostraban claramente cuales habían sido en el pasado los objetivos de la tan festejada “campaña al desierto” de Roca, que puso en manos de estos ovejeros latifundistas fuertemente conectados con el imperio británico, los inmensos territorios que alguna vez pertenecieron a los pueblos originarios, mediante uno de los genocidios más grandes que la humanidad haya visto.

Desde 1920 comenzaron los reclamos de los trabajadores patagónicos. A comienzos de 1921 la huelga se generalizó, organizada por dirigentes anarquistas nucleados en la Sociedad Obrera de Río Gallegos “forajidos y delincuentes con feroces anarquistas a la cabeza de 600 de ellos, armados y envalentonados por la pasividad del gobierno” diría el diario La Prensa, que junto con otros medios periodísticos de la oligarquía, confundirían, exagerarían los hechos (como tantas veces) y los presentarían en Buenos Aires con toda la malicia necesaria para crear opinión pública favorable a la represión y presionar al gobierno para que “haga algo”.

En los últimos días de enero llegó a Río Gallegos el gobernador Ignacio Izza quien había sido designado para mediar en el conflicto y el 1 de febrero, desembarcaron en Santa Cruz
las tropas del ejército nacional, al mando del Coronel Héctor Benigno Varela, enviado por el presidente Irigoyen.
La Sociedad Obrera de Río Gallegos, quizá con ingenua esperanza, publicó folletos que expresaban confianza con la llegada de las tropas: “la llegada del ejército y la armada nos devuelve la tranquilidad y las garantías que los atropellos de la policía nos han quitado… no importa que algunos patrones, equivocadamente crean que el ejército nacional se ha de poner incondicionalmente al servicio del capitalismo. Esos patrones sufren un gran error porque este ejército será el mejor contralor de la conciencia y educación de los obreros de Río Gallegos y del respeto que siempre han guardado a la constitución y a las leyes”.

Luego de muchas reuniones, asambleas, presiones y conflictos entre las partes, se logró la firma, a fines de febrero, del Acuerdo Izza, homologado por el Departamento Nacional de Trabajo en Buenos Aires. Pese a que no todos los trabajadores quedaron conformes con lo establecido, se lograron muchos de los reclamos exigidos. Sintéticamente:
“a) las habitaciones de los obreros serán amplias y ventiladas y dentro de lo posible, en cada pieza no dormirán más de tres hombres.
b) la luz de la sala común y el fuego en los meses de invierno, será por cuenta del establecimiento.
c) el sábado por la tarde será libre para los obreros…
d) la comida se compondrá de tres platos…
e) cada estancia tendrá un botiquín de auxilios con instrucciones en idioma nacional…”

Además determinaba que los jornales se pagaran mensualmente, que la jornada fuera de ocho horas y el monto exacto de los sueldos mensuales de ovejeros, peones y carreteros.
(Es importante tomar en cuenta el carácter de estas reivindicaciones para comprender la terrible situación que los trabajadores padecían).
La situación parecía encaminarse pero el aparato ideológico y político de la oligarquía comenzó a operar y a preparar otra vez la imposición a sangre y fuego de sus condiciones.

El invierno pasó y la primavera dejó al descubierto la realidad: ningún punto del acuerdo había sido cumplido por los estancieros.
Los trabajadores reaccionaron nuevamente con mayor fuerza y violenta indignación que a comienzos del año. El gobierno envió nuevamente al ejército, Varela es el comandante de una nueva expedición, con los capitanes Pedro Ibarra, Pedro Campos y Elbio Anaya, quien en un informe revelador dice: “los acontecimientos de principios del 21 pueden titularse campaña pacífica de la Patagonia en contraposición con la de fines de 1921 y principios del 22 a la que llamaré campaña militar sangrienta”.

Un bando difundido por Varela decía: “se pasará por las armas a quienes no se entreguen a la primera intimación de la fuerza militar o fueran sorprendidos por éstas en actitud de resistir”.
Varela puso al territorio de Santa Cruz en pie de guerra, dictó y aplicó normas militares y legales con rigor y crueldad pocas veces vistos hasta entonces, produjo una “guerra” en la que curiosamente sólo los vencidos tuvieron bajas; no hubo un solo muerto en las tropas represoras.

Trabajadores fusilados luego de habérseles obligado a cavar su propia tumba, torturas, muertes, terror en todos los rincones, provocados también con la colaboración de la tristemente famosa “liga patriótica”, un grupo paramilitar que sin límite alguno hacía el trabajo sucio que nuestra pulcra aristocracia necesitaba para que todo siga como Dios manda.
Más de 400 muertos, casi 1000 heridos, tumbas, dolor y sangre esparcidas por aquellas tierras otra vez apropiadas, otra vez expoliadas.

Mientras tanto en el Congreso políticos vergonzantes balbucieron voces acusadoras, se intentó crear una comisión para investigar los hechos que los legisladores radicales se encargaron de malograr. Las empresas rurales patagónicas, exagerando las cifras de los daños ocasionadas por los rebeldes, exigieron al gobierno indemnizaciones y subsidios. Los latifundios se fortalecieron y nuevamente la “pacificación” fue la consigna sangrienta que escondía conquista, explotación y muerte.
Una vez más los trabajadores mostraron a sus héroes y los poderosos a sus asesinos y mercenarios. Otra vez el poder político y el poder económico, aliados, impusieron su lógica de exterminio y terror.

La oligarquía vuelve a estar tranquila. La propiedad privada está a salvo y la dirigencia radical intentará, cobardemente, explicar lo inexplicable, como tantas otras veces.
Una bomba vengadora en manos del joven anarquista Wilckens asesina al asesino Varela y la lucha continúa, en otras circunstancias, en otros contextos históricos y con otros protagonistas.
Humildemente considero que el primer deber de los que tenemos algo que ver con la historia y la educación es aportar a la enseñanza el aprendizaje, el debate y análisis permanente con el fin de reconstruir y difundir nuestra historia popular, base sobre la cual construiremos un mejor futuro.

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Aldo R. Martinez
Docente e historiador contemporaneo
Argentina, Enero 2006
[aldomartinez02@yahoo.com.ar]